El desarrollo del capital conversacional en los territorios es una necesidad muy relevante para el sector público, para el sector privado y para los ciudadanos e instituciones que los representan. En el terreno de la promoción de la economía, tener o no tener un marco conversacional adecuado (un plan estratégico participativo, una asociación / agencia / consorcio que organice debate, reflexión y posicionamiento) puede condicionar el crecimiento sostenible del territorio y sus personas. La agenda de conversaciones, ahora muy marcada por la elevada tasa de paro, la caída de la demanda interna, el aumento de familias en estado precario y las dificultades para financiar las inversiones debe llevar a los participantes privados a pensar en clave pública y colectiva, y conciliar sus objetivos con los de todos. Por otra parte, los representantes públicos deben entender las diferentes necesidades e intereses privados y pensar en ellos a la hora de proponer y hacer posibles las soluciones públicas. Finalmente, el territorio debe promocionar a todos los niveles las competencias conversacionales de las personas que habitan en sus límites, sea a través de campañas públicas sea a través de cambios de comportamiento marcados por regulación, incentivos o acciones concretas.

